¿Cómo me pude olvidar que ayer, 25 de junio, se cumplieron tres años del fallecimiento del «Rey del Pop»: el gran Michael Jackson? Ese día quedó grabado en mi memoria, por lo que me pareció raro que el evento se haya esfumado de mi consciente. ¿Habrá sido un fallido, quizás? Freud escribió que ese tipo de actos revelan lo que el sujeto reprime. Entonces lo que razono no está mal. Una parte de mí desea que no hubiese pasado.
El 25 de junio de 2009 fue un jueves, había ido al cine con mi mamá a ver una película, «17 otra vez» (Sí, es la que actúa Zac Efron, y no me avergüenzo en decir que me gustó), en la salida agarré mi celular y le di una ojeada al Twitter, dos meses atrás había abierto una cuenta y estaba obnubilada con esa red social, fue ahí donde me enteré de la noticia: había muerto Michael Jackson.
Según lo que estaba leyendo todavía no estaba confirmado (lo que demuestra que las falsas muertes publicadas en Twitter no son una novedad y que siempre hay que chequear las fuentes). Entonces hice lo primero que se me vino a la mente: llamé a casa, porque entre mi hermano y mi papá tendrían que saber algo. Ellos me confirmaron la existencia del rumor, que minutos más tarde se convertiría en la noticia más grande del día.
Esa misma mañana había fallecido la actriz de la serie «Los Ángeles de Charlie», Farrah Fawcett, después de una larga e inspiradora lucha contra el cáncer. Si el showbusiness estadounidense ya estaba consternado, imagínense a la tarde. Nadie lo podía creer. Michael estaba a menos de un mes del estreno de su último espectáculo premonitoriamente llamado «Esto es todo» («This is it»), el estadio londinense «O2» se iba a llenar con aproximadamente 20 mil fanáticos que iban a verlo una última vez. 20 mil sueños quedaron truncos ese día.
Tiempo más tarde, el realizador de High School Musical y, junto a Jackson, director de la gira, Kenny Ortega lanzó un documental con material grabado a pedido del cantautor. La película, también nombrada «This is it», logra mostrar la calidad de persona que era Michael, quien siempre criticaba «con amor».
Cada vez que miro el documental, además de sentir el arrepentimiento de no haberlo visto en cine, me deja restos de angustia. Angustia porque semejante espectáculo no pudo ser realidad. Me habría encantado ver el producto terminado aunque sea una vez, pero Michael se fue antes.
Recomiendo ver «This is it» a los que todavía no lo hayan hecho y espero que vean la creatividad de un hombre convertido en mito y leyenda. Quizás exagero, pero lo siento así.
Hasta la próxima
P.D.: Les dejo una parte del film. Este es el ensayo de uno de mis temas preferidos de él: They don’t care about us. Como siempre digo, disfruten…

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