Categoría: Por mi cabeza pasan cosas…

Sensaciones y Reflexiones

  • Prince (1958 – ∞)

    Prince (1958 – ∞)

    Para hoy tenía pensado una cosa completamente distinta, pero ayer murió Prince…

    Si les soy completamente honesta, nunca fui fan de él. Si me preguntan qué canciones princesymbol_Fotorrecuerdo más, yo les digo Purple Rain y Kiss (adoro cantar este tema), después una que otra vez aparecía en la radio o en algún concierto u homenaje y yo lo escuchaba, pero lo que se dice fanática, no. Nunca.

    Pero, como me pasó con Bowie, sentí que murió una parte de la historia de la música, porque eran, son y serán quienes escribieron La Música, esa que rompe esquemas y estereotipos sin presiones de ningún tipo. Salieron adelante con lo que más les gustaba, abrieron las puertas e influenciaron a miles que continuarán su sonido, que desde ayer es eterno.

    Antes de volver a ser Prince, tuvo una época que fue simplemente “The Artist” (el Artista), no necesitaba más presentación que esa, ya sabíamos que era él…

    Sin nada más por escribir, los quiero dejar con esta joya que me encontré: su presentación en el Rock & Roll Hall of Fame 2004, año en que fue introducido (10 minutos que valen la pena).

    Hasta la próxima!!!
    Firma PAULA Transparente

  • Feliz Día de la Mujer!!!

    Feliz Día de la Mujer!!!

    Cuando la musa desciende, hay que hacerle caso. Para nosotras mujeres, un muy feliz día, y este pequeño poema para todas!!

    Podemos ser princesas,

    y también patear traseros.

    Podemos ser claveles,

    y también rosas con espinas.

    Somos madres, somos hijas,

    somos hermanas,

    somos amigas.

    Somos mujeres, y nada se puede comparar con eso.

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    Feliz día!! Por #NiUnaMenos, y por la igualdad!

    Hasta la próxima!!
    Firma PAULA Transparente

     

  • Robin Williams: el ser humano detrás de los personajes

    Robin Williams: el ser humano detrás de los personajes

    Robin_Williams-EsquireTodavía sigue pegando fuerte la muerte de Robin Williams. Personalmente, el martes pasado escribí una especie de cuasi catarsis en Entre Dos Mundos, el blog que comparto con amigos, y eso me ayudó bastante. Sin embargo, después me di cuenta que me quedaban cosas en el tintero.

    Lo que pasó es que, desde ese día, en otras redes leí historias particulares de quienes compartieron aunque sea cinco minutos con él, y me doy cuenta del ser humano que era. De esas hay tres que me conmovieron más:

    • El estudio donde Robin grababa la voz del Genio de Aladino quedaba enfrente del set de La Lista de Schindler. Aparentemente, todas las tardes cruzaba la calle para hacer reir al elenco con lo que había improvisado ese día en el estudio de grabación.
    • Según su autobiografía, Christoper Reeve escribió que la primera persona que lo hizo reir después de su accidente fue Robin Williams, su gran amigo en la universidad Julliard. El cómico entró a la habitación disfrazado de médico y con acento ruso le dijo al actor que era su proctólogo y debería examinarlo. Cualquier similitud con Patch Adams es pura coincidencia.
    • Después de haber pasado por una pérdida muy personal, una familia entra a una cafetería vestidos muy solemnemente (venían del funeral). A la mesa se acerca el cómico, presentándose simplemente como Robin, y comienza a charlar con ellos. Quien contó esto era un niño cuando ocurrió, y no se acuerda de lo que se habló, pero su padre siempre recuerda el cariño y la contención por parte de Williams. (Esta anécdota es la que más me hizo llorar)

    Cómo no extrañarlo después de haberme enterado de esto??!!

    Bonus Track: En Broadway se presenta el musical de Aladino. Quien hace del Genio ganó un Tony por su interpretación (vean lo que hizo este año en la premiación, es increíble), y ayer decidió homenajearlo cantando «A friend like me» (Un amigo fiel) con todo el público. Vale la pena verlo.

    Firma PAULA

  • Fin de ciclo (o de temporada)

    Fin de ciclo (o de temporada)

    Aclaración: Este post lo escribí a las dos de la mañana de esta madrugada de viernes después de un ataque de insomnio por ver un final de temporada (no seré tan específica, pero en mi perfil de Twitter se darán cuenta de qué hablo).

    The End

    Ya está, ya pasó. No me queda nada más por ver. Después de largos, y gustosos, meses de ver capítulos, ya se me terminaron las temporadas. Y como pasa habitualmente, me queda un sentimiento de vacío, común en estas épocas.

    Aparte de esta sensación, después de ver un final de temporada pueden pasar dos cosas, dependiendo de dicho final: si termina bien, uno puede dormir más tranquilo; pero si no, ahí los quiero ver. Lo bueno de ese último momento es que todo está permitido: putear (a los personajes y a los escritores), patalear y llorar (desde un poquito o hasta pensar que estamos viendo Diario de Una Pasión, como me acaba de pasar a mí).

    No es fácil para los seriéfilos como yo esperar de mayo hasta septiembre (u octubre, dependiendo del programa y el canal). Son cinco meses de expectativa, de morderse las uñas, de rezar porque ese personaje no se haya muerto y de mirar una y otra vez (y otra vez) todos los capítulos y los momentos más significativos, todo eso para calmar la ansiedad.

    Pero no hay que desesperarse: septiembre, u octubre, siempre llegan. Y después todo vuelve a empezar. Es un círculo vicioso, una montaña rusa de la que nunca me quiero bajar.

    Disfruten de uno de los recorridos más bellos que conozco… Ver series.

    Hasta la próxima…
    Firma PAULA

  • Adiós 2013, te voy a extrañar…

    Adiós 2013, te voy a extrañar…

    Y sí, al ser 31 de diciembre me era necesario hacer un balance del año que esta noche dejará de existir. 2013 fue un gran año para mí, tanto, que no recuerdo lo malo que me pasó. Hubo llantos, discusiones y berrinches pero no se comparan, ni están a la altura de la grandeza de los 365 días que se van.

    Al fin, soy periodista. Después de tres años de sufrimiento y esfuerzo, llegué al tramo final. No fue fácil disfrutarlo, la cantidad de horas de trabajo fueron impresionantes, y valieron la pena. Me llevo conmigo la amistad y el compañerismo de un grupo inigualable. Con un fogón y una guitarra de por medio, les digo lo más cliché de todo: «¡Que no se corte!». Gracias por todo.

    A razón de lo anterior, con ese gran grupo comparto un blog que parecía una obligación y se convirtió en un trabajo y un placer. Entre Dos Mundos es mi lugarcito especial donde puedo compartir y hablar de lo que me gusta y de lo que sé más: el mundo del espectáculo. Ser parte de eso me llena de alegría. Gracias Chak, Joni y Ana por todo!

    Este año también se me dio la oportunidad de poner en práctica algo que amo: el inglés. Durante dos meses estuve traduciendo canciones y capítulos para una serie muy buena, que recomiendo y pueden ver online: Wake Up With No Make Up. Gracias Darta y Seba por la chance y por creer en mí. Tantos años viendo series en inglés valieron la pena! jajaja

    El año pasado me llevaron de viaje por Europa (Londres, París e Italia) donde me enamoré de cada lugar que visité: sigo sin creer que vi el Coliseo, la Catedral de San Pedro, The Cavern en Liverpool y Positano, pueblo al que quiero volver. Ese viaje me convenció de estudiar Italiano. En la Dante conocí a un gran grupo de personas con las que seguiremos estudiando y aprendiendo cada día más. Y aunque todavía me falta mucho camino por recorrer, siento que el italiano y yo nos vamos a hacer muy amigos en el futuro.

    Y si de viajes se trata, este año se cumplió uno de mis grandes sueños, que fue conocer Nueva York, fuente de tantas películas e historias. No fue difícil ser parte de alguna de ellas. El edificio Empire State, la estación Grand Central, la estatua de la Libertad! Sigo sin creer que estuve ahí, y que haya visto a Woody Allen en Central Park. También Washington y Boston son dos lugares increíbles. Tanto como Europa es la cuna de la civilización, Boston es la cuna de la historia americana, eso se nota y se siente en cada ladrillo del lugar. Agradezco al cielo la oportunidad de haber ido. Un hasta luego basta, ya que estoy segura que un día volveré.

    Por último, este año saldé una cuenta pendiente que traerá frutos en el futuro: dentro de tres años seré locutora. Haber tenido Radio y Televisión a lo largo de este año me hizo dar cuenta que necesitaba la locución. Es algo con lo que soñaba desde que egresé de la secundaria y nunca se me dio hasta ahora. Le doy la bienvenida con los brazos abiertos.

    Así que despido a este 2013 con un gran sentimiento de nostalgia, porque fue uno de los mejores años que tuve. Y aunque todavía tengo cuentas pendientes que saldar, la verdad es que no me puedo quejar. Espero que el 2014 llegue igual o mejor que el año que se va.

    Gracias a todos los que me acompañaron en este año y les deseo un Feliz 2014 enorme!!

    Hasta que nos volvamos a leer…

  • De gira con los grandes… (Hasta siempre, Beto)

    De gira con los grandes… (Hasta siempre, Beto)

    Me gusta desconectarme cuando llego de la facultad, sentarme en el sillón a ver una película o una serie y disfrutar lo que queda de la noche para arrancar de nuevo a la mañana siguiente. Por una de esas casualidades ayer abrí Twitter a las 22 horas y leo: «Murió Juan Alberto Badía». Dos segundos después la noticia fue desmentida por una fuente bastante confiable: la sobrina del conductor.

    Cuando se difunden este tipo de sucesos, ¿no pensaron en preguntarle a ella primero? La regla número uno que te dicen los profesores cuando empezás a cursar en cualquier escuela de periodismo es que siempre hay que chequear los datos con tres distintas fuentes. Todos mis compañeros son testigos de esto. ¿Cómo puede ser que nadie le haya prestado atención? Lo de anoche fue una vergüenza periodística. Espero que muchos aprendamos de ese error.

    El sentimiento de esta mañana fue peor porque esta vez no era mentira. Cuando un famoso tan querido como Juan Alberto hace pública su lucha contra el cáncer, no sorprende saber esta noticia, pero a la vez no querés que pase. Luchás con tus propios medios para que no ocurra, armás cadenas de oración o pedís fuerza a través de todas las redes sociales que se te crucen por el camino. Pero las cosas ocurren igual y te queda esa sensación amarga que acongoja y te sensibiliza.

    Estamos a más de mitad de año y cuántas veces nos pasó lo mismo: Spinetta, Estela Raval, Adrián Otero, y más. Hace unos meses Alejandro Lerner dijo en el programa Soñando por Cantar: «Dios, qué banda que te estás armando en el cielo». Hoy Dios encontró a su conductor perfecto. Honestamente, en este momento no puedo sacarme la imagen de la cabeza: Lennon y Harrison sentados en una nube compartiendo anécdotas con Badía. Se me llenan los ojos de lágrimas con solo pensarlo.

    Gallina de alma, conductor nato, locutor de corazón, beatlero como nadie y, encima de todo, una gran persona. La buena onda que le ponía a todo lo que hacía es indescriptible. Su profesionalismo es y será un ejemplo para futuras generaciones de periodistas. Comparto con muchas personas que escribieron que en el medio se necesitan más como Badía. Todo sería muy diferente.

    Quiero terminar esta nota con algo que escribió mi hermano, quien creo que está más capacitado para despedirlo que yo: «Por los musicales de Badia & Cia, por los gags con Lambetain, por Imagen de Radio, por luchar siempre por nuestra musica y por sobre todo por tu buena onda cada vez que te cruzábamos en el palco o en el estacionamiento de River… GRACIAS

               Hasta siempre, Capitán Beto…

  • Recordando a Michael Jackson en el tercer aniversario de su partida

    Recordando a Michael Jackson en el tercer aniversario de su partida

       ¿Cómo me pude olvidar que ayer, 25 de junio, se cumplieron tres años del fallecimiento del «Rey del Pop»: el gran Michael Jackson? Ese día quedó grabado en mi memoria, por lo que me pareció raro que el evento se haya esfumado de mi consciente. ¿Habrá sido un fallido, quizás? Freud escribió que ese tipo de actos revelan lo que el sujeto reprime. Entonces lo que razono no está mal. Una parte de mí desea que no hubiese pasado.

       El 25 de junio de 2009 fue un jueves, había ido al cine con mi mamá a ver una película, «17 otra vez» (Sí, es la que actúa Zac Efron, y no me avergüenzo en decir que me gustó), en la salida agarré mi celular y le di una ojeada al Twitter, dos meses atrás había abierto una cuenta y estaba obnubilada con esa red social, fue ahí donde me enteré de la noticia: había muerto Michael Jackson.

       Según lo que estaba leyendo todavía no estaba confirmado (lo que demuestra que las falsas muertes publicadas en Twitter no son una novedad y que siempre hay que chequear las fuentes). Entonces hice lo primero que se me vino a la mente: llamé a casa, porque entre mi hermano y mi papá tendrían que saber algo. Ellos me confirmaron la existencia del rumor, que minutos más tarde se convertiría en la noticia más grande del día.

       Esa misma mañana había fallecido la actriz de la serie «Los Ángeles de Charlie», Farrah Fawcett, después de una larga e inspiradora lucha contra el cáncer. Si el showbusiness estadounidense ya estaba consternado, imagínense a la tarde. Nadie lo podía creer. Michael estaba a menos de un mes del estreno de su último espectáculo premonitoriamente llamado «Esto es todo» («This is it»), el estadio londinense «O2» se iba a llenar con aproximadamente 20 mil fanáticos que iban a verlo una última vez. 20 mil sueños quedaron truncos ese día.

       Tiempo más tarde, el realizador de High School Musical y, junto a  Jackson, director de la gira, Kenny Ortega lanzó un documental con material grabado a pedido del cantautor. La película, también nombrada «This is it», logra mostrar la calidad de persona que era Michael, quien siempre criticaba «con amor».

       Cada vez que miro el documental, además de sentir el arrepentimiento de no haberlo visto en cine, me deja restos de angustia. Angustia porque semejante espectáculo no pudo ser realidad. Me habría encantado ver el producto terminado aunque sea una vez, pero Michael se fue antes.

       Recomiendo ver «This is it» a los que todavía no lo hayan hecho y espero que vean la creatividad de un hombre convertido en mito y leyenda. Quizás exagero, pero lo siento así.

           Hasta la próxima

    P.D.: Les dejo una parte del film. Este es el ensayo de uno de mis temas preferidos de él: They don’t care about us. Como siempre digo, disfruten…

  • Pasión al borde del infarto

    Pasión al borde del infarto

       Todos los sábados son iguales para mí: expectativa, nervios, angustia e impotencia. Hace rato que no puedo ver un partido de fútbol tranquila. El sentarme a disfrutar dos horas de espectáculo futbolístico es una utopía para mí.

       Ayer fue un día como cualquier otro y los sentimientos no habían cambiado demasiado. Pero a las cinco de la tarde la neblina se disipó y se alivianó un gran peso que llevaba en los hombros durante 363 días: River volvió a Primera y salió campeón. Y sí, lo pongo en ese orden porque mucho importa lo primero y poco lo segundo.

       El llanto desahogante llegó en el segundo gol de Trezeguet, minutos después del penal errado, que no influyó mucho en mi ánimo, y se extendió más allá del final del partido. Nadie esperaba menos de una sensible incontrolable como yo.

       El descargo de la gente se hizo notar. Abundaron las dedicatorias a vecinos, hinchas y ex jugadores contrarios que tiraron mala leche desde el día uno. Yo no me quedé atrás, me acordé de todos ellos y más. Me banqué todas sus alegrías, así que ahora sufran la nuestra (escúchese risa malévola aquí).

       Lo más divertido de la noche fueron los afiches a favor y en contra de River. En las redes sociales se desató una competencia que me hizo descostillar de la risa: «El regreso de los muertos vivos», decía una; «Abran paso, vuelve el más grande», rezaba otra. Aunque he leído algunos muy hirientes, al menos predominó la gastada.

       Fue casi un año de agonía, e igualmente salimos adelante. Que digan lo que quieran, River volvió a Primera y eso es todo. Sé que del ridículo no se vuelve y muchos se van a acordar de esto, evento que -odio decirlo- va a quedar en la historia. Sin embargo yo recuerdo otra muy significativa, la de un ave que resurgió de sus propias cenizas.

       Agradezco los esfuerzos de los que seguimos a River en las buenas y en las malas, y más la de los que nos pusieron piedras en el camino (ellos saben bien quiénes son), por ellos bajamos y por ellos volvimos.

       Al equipo y al cuerpo técnico les dejo un párrafo aparte. Lo que han tenido que soportar fue increíble, por eso me saco el sombrero ante ustedes y les pido disculpas por los exabruptos, cuando la pasión corre por las venas, las emociones están a flor de piel.

      ¡¡Ay, fútbol. Lo que me hacés sufrir pero igual te quiero!!