Al ser fanática de Tom Hiddleston, o Hiddlestoner, La Cumbre Escarlata es una película que venía esperando desde hace varios meses. Además, con compañeras de elenco como Mia Wasikowska y Jessica Chastain, y un director como Guillermo del Toro, nada puede salir mal. Lo que les puedo decir ahora es que salí de la sala con una sonrisa, y con una explosiva atención a los ruidos extraños. Es más, cinco minutos después de finalizado el film, se rompió un vaso o botella de vidrio de la nada… ¿Coincidencia? ¡Bueno, che, qué esperan de mí después de ver mi primera película con fantasmas en el cine! Sí, 28 años y los fantasmas siempre estuvieron en la tele, de día y con la luz prendida.

Esta es la historia si todavía no la conocen:
Edith Cushing (Mia Wasikowska) es una americana con grandes ansias de escribir historias. Mientras está tipeando una de sus creaciones en una máquina de escribir, llega Thomas Sharpe, baronet (Tom Hiddleston), el típico tall, dark and handsome (alto, oscuro y guapo) para pedirle plata al padre de ella para financiar uno de sus inventos. Una cosa lleva a la otra (no quiero contar demasiado) y Edith se casa con Thomas y la lleva a vivir a Allerdale Hall, nuestra Cumbre Escarlata, donde vive con su hermana, Lady Lucille Sharpe (Jessica Chastain). El resto lo van a tener que averiguar ustedes.
Estéticamente, el film es excelente, no esperaba menos de Del Toro. Los colores son fundamentales para disfrutar el viaje, lo que les recomiendo prestarle mucha atención a esto, porque los va a dejar pensando después. Además, hay varias referencias a joyas pasadas, como Psicosis, de Hitchcock. Y creo haber visto algo de Macbeth en una escena de suspenso muy específica, pero no sé si fue a propósito o si yo aluciné y pensé en Shakespeare justo en ese momento.
El propio director dijo que no es una película de terror, sino un romance gótico. Esto es algo que hay que tener en cuenta, porque los protagonistas nunca son los fantasmas: «No es una historia de fantasmas, es una historia con fantasmas en ella», dijo la propia Edith Cushing. Y aunque la historia parece simple, sus personajes son complejos. Tanto Mia Wasikowska como Tom Hiddleston se embeben en romances salidos de los melodramas y logran su cometido, pero quien sobresale es Jessica Chastain, le hacía falta un rol como el de Lucille, pudo explorar cosas que todavía no se habían visto de ella.
La Cumbre Escarlata me dejó con algunas preguntas sin contestar, las cuales no reproduciré para no estropear la experiencia. Pero sepan que es un muy buen trabajo, no tiene desperdicio y vale la pena la entrada al cine. Mi próximo objetivo es verla en IMAX, para disfrutarla en pantalla más grande, y ver más de Tom Hiddleston, quien espero que me saque a bailar el vals algún día (perdón, es la fan que hay en mí).

Espero la disfruten tanto como yo.
Hasta la próxima!!


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