Feliz Día del Hincha Riverplatense!!!
No podía pasar el día sin decírselos. Hoy se festeja este día tan especial en homenaje al nacimiento de uno de los mejores jugadores (e hinchas) que pasaron por el Club: Ángel Amadeo Labruna.
Lamentablemente, nunca vi un video de él o de La Máquina (esa gran delantera que formaron Labruna, Moreno, Lousteau, Pedernera y Muñoz allá por la década del ’40). Toda mi vida escuché hablar de ellos, Dios sabe las veces que oía a mi abuela cantar ese versito que me entristece no acordarme ahora, y supe de sus proezas. Por eso respeto sus leyendas, y pido a los jóvenes gallinas que les pregunten a sus abuelos o a sus padres que les pregunten «¿quién fue Ángel Labruna?». Siento que fueron ellos los que forjaron la gran historia de River Plate.
¡Larga vida a La Máquina!
Hasta la próxima…

Bonus Track: En la página de Wikipedia de Labruna, hay un poema escrito por el compositor y filósofo hincha de Boca, Rodolfo Garavagno titulado «Un picado en el Cielo». No se lo pierdan, es bellísimo
UN PICADO EN EL CIELO En una cancha improvisada entre las nubes con tribunas habitadas por estrellas NUESTRO SEÑOR invitó a jugar al fútbol a los que fueron famosos en la tierra. “Quien elige?” preguntó la muchachada y designaron a Mauriño y a Moreno para que armaran dos buenos rejuntados con estilo y alma de potrero. Eliseo fué buscando a los de Boca mientras el Charro a los de River elegía. River-Boca, Boca-River ¡en el cielo! ¡El clásico mayor de la Argentina! Los xeneizes ya estaban preparados, pero el Charro, preocupado, daba vueltas buscando un crack definidor y habilidoso para poder completar el ala izquierda. Cuando nadie parecía conformarle una barra de cometas en la luna, entonando un estribillo de tablones le cantaron: “Ese puesto es de Labruna”. “Es verdad!” exclamó el Charro entusiasmado “con el Feo esto sería una milonga… Traigamelo, SEÑOR, nos hace falta ¡total el mundo ya tiene a Maradona!”. EL SEÑOR que todo sabe y todo puede envió a un ángel a la tierra con urgencia, y Labruna que charlaba con “El Pato” escuchó el llamado en su conciencia. “Un picado en el cielo..contra Boca?… ¡Por supuesto, claro que lo juego! “ Y así fué que se marchó detrás del angel nada más que por ganarle a los bosteros! Angelito querido ¡te saludo! aunque soy y seré siempre hincha de Boca, porque te veo colgado de una nube pintarrajeando una oblícua banda roja. Rodolfo Garavagno

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