— 🏳️🌈 Ms. Marya E. Gates 🦩 (@oldfilmsflicker) June 19, 2016
El actor nació en Rusia el 11 de marzo de 1989 y a los seis meses sus padres emigraron a los Estados Unidos. Tenía 4 añitos cuando decidió ser actor y 10 cuando debutó profesionalmente en un capítulo de la tan recordada y ponderada ER, en el 2000.
De ahí en más no paró:
Trabajó en series como Criminal Minds, Law and Order: Criminal Intent, Curb Your Enthusiasm, Taken y más.
En cine estuvo con Anthony Hopkins en Nostalgia del Pasado (2001), con Emile Hirsch y Justin Timberlake en Juegos Prohibidos (Alpha Dog, 2006), con Robert Downey Jr en la gran Charlie Bartlett (2007) y muchas más.
Hasta se dio el gusto de hacer algo de Shakespeare, en una versión moderna de Cimbelino (Cymbelline, 2014)
La mayoría de sus personajes eran personas seguras de sí mismas: Kyle Reese en Terminator 3 (la de Christian Bale), Ian en Only Lovers Left Alive (2013) y Pavel Chekov en la última saga de Star Trek, cuyo tercer film se estrenará dentro de poco.
Voy a extrañar esa vocecita tan inocente y tan particular de él, perfecta para ser Tontín en Los Pitufos (sonará redundantemente tonto, pero soy así).
Anton hizo mucho, sí, pero daba para bastante más. Es una de esas joyas que se pierden rápido, pero que agradecemos haber visto.
Y vos, ¿en qué serie o film lo vas a recordar más a Anton? Leo tus comentarios. Hasta la próxima!!
Aunque esto lo podría haber escrito enEntre Dos Mundos, decidí postearlo acá porque me pareció más conveniente. Sabía que no iba a ser fácil ver esta película sin ser imparcial y criticarla de manera objetiva: es una película sobre vampiros, hablan de música, mencionan a Shakespeare, a Christopher Marlowe y encima tiene un tremendo elenco (empezando por mi obsesión del momento, Tom Hiddleston y Tilda Swinton). Es un cúmulo de tantos gustos míos, que increíblemente pude mantener alguna cordura a lo largo de las dos horas de película.
Only Lovers Left Alive (Sólo los amantes siguen vivos) es la historia de Eve y Adam (Eva y Adán, les suena?), ellos son dos vampiros con personalidades tan distintas como complementarias. Él (Tom Hiddleston) es, según su director Jim Jarmusch: «Hamlet interpretado por Syd Barrett«, un rockstar romántico y melancólico que vive en Detroit, con Ian (Anton Yelchin), un asistente con pasta de manager de artistas. Ella (Tilda Swinton) es etérea, disfruta y vive todo a su alrededor, reside en Tánger, Marruecos, al igual que Christopher «Kit» Marlowe (John Hurt), poeta y dramaturgo del período isabelino inglés, predecesor de William Shakespeare.
Es en otra fase depresiva de Adam que Eve se reencuentra con él en Detroit. En esa ciudad abandonada por la historia y las quiebras es cuando el film muestra su esplendor. Dos almas nocturnas enamoradas vagan por la ciudad que vio nacer a los autos más bellos y a la música más terrenal. En esa secuencia logramos entender por qué Adam eligió Detroit como su casa.
Otro punto de inflexión en la película es la llegada de la «hermana de sangre» de Eve, Ava, interpretada por una caprichosa Mia Wasikowska. Ella será la causante de los inconvenientes de la historia. «Mejor perdidos que encontrados», dice el refrán.
Lo más importante que tiene esta película es la rotura de la temática vampírica de la que estamos acostumbrados con series y films como Buffy, Ángel, The Vampire Diaries, Crepúsculo, True Blood, Entrevista con el Vampiro y hasta Drácula, de Francis Ford Coppola. Tanto Adam como Eve no matan, les parece «algo del siglo XV», anticuado. En un mundo actual donde todos se destruyen entre todos, ellos ya no lo hacen. Cada uno encuentra su propia fuente en el hospital de su zona.
Sin embargo, la constante de todas siempre es el amor, y en Only Lovers… se puede ver en su estado puro. Después de tantos años, que una pareja logre mantenerse tan vigente, es la envidia de todas esas parejas vampíricas en las películas y series ya mencionadas.
La naturalidad de Tom Hiddleston, quien demuestra no ser sólo el hermano de Thor, como de Tilda Swinton, quien no deja de sorprendernos, mantienen viva la historia de amor entre Eve y Adam, relación que logra atrapar al espectador. El director, músico y guionista de la película, Jim Jarmusch, logra darle una vuelta de tuerca muy personal a una temática tan popular, que hasta a veces bordea lo cliché (de la cual me considero fanática), sin olvidarse de los guiños históricos típicos, que hacen soltar más de una risa. Por otro lado, existe una teoría por ahí que menciona que el propio Jarmusch se inmortalizó como Adam, agregándole música de su propia autoría a la composición audiovisual. Es por esa razón que, a futuro, indagaré más en la filmografía de este director, a quien conocí anoche.
Habrá que esperar para verla de nuevo (ya sea en DVD o por algún canal de cable), pero se las recomiendo igual. No es un film de vampiros, ni de terror, es la historia de dos personas que atraviesan los siglos impulsados por el amor puro que se tienen el uno al otro.
Les dejo un pequeño avance del film, lamentablemente sin subtitular: